El venezolano está alimentándose para sobrevivir, no para nutrirse

El venezolano está alimentándose  para sobrevivir, no para nutrirse

En la actualidad, el venezolano “está alimentándose para sobrevivir, no para nutrirse”, advirtió la doctora Marianella Herrera Cuenca, miembro del Observatorio Venezolano de la Salud.

“El panorama es difícil y oscuro. No solo por el presente, sino porque lo que podemos ver a futuro es un país lleno de consecuencias nutricionales y de enfermedades asociadas a la nutrición, como obesidad, diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y alteraciones graves del desarrollo cognitivo en los niños”, advirtió la médico especializada en nutrición.

“El venezolano se está alimentando para sobrevivir y lo está haciendo con calorías. Desde el punto de vista del instinto por la defensa de la vida, eso es normal. Lo primero que se tiende a preservar es la energía para que el organismo pueda funcionar. Y los alimentos que proporcionan energía son, básicamente, los carbohidratos y las grasas”, sostiene.

Pero el problema se presenta cuando esta forma de alimentarse se prolonga por largo tiempo, como está ocurriendo en Venezuela a consecuencia de la grave escasez de alimentos, producto, a su vez, de la errada política económica y social del Gobierno.

“La dieta del venezolano se ha convertido en monótona. Una dieta normal debería tener un aproximado de 40 y tantos alimentos, pero hoy estamos viendo a venezolanos que se alimentan a base de tres o cuatro alimentos, cuando lo consiguen: harina de maíz precocida, arroz, pasta y grasas, y cuando hablamos de grasas no son de las buenas, sino de grasas saturadas y trans (como la margarina) que conllevan un riesgo de enfermedad cardiovascular importante”, advirtió.

De acuerdo con la Encuesta sobre las Condiciones de Vida del Venezolano (Encovi) publicada en 2015 con datos recopilados a fines del año anterior, en 2014 el consumo de pollo y carne de los venezolanos no era tan alto, y “la calidad de la proteína llevaba un gradiente socioeconómico, pues mientras más bajo era el estrato socioeconómico, la carne era de menor calidad, como la mortadela”, indicó.

Otro dato interesante que arrojó esa encuesta fue que el 80 por ciento de los venezolanos percibió que el dinero no les alcanzaba para comprar los alimentos que necesita, independientemente del estrato económico y social. “Eso quiere decir que muchos compromisos alimentarios no se están cubriendo”, dice.

Una bomba de tiempo

Los resultados de la encuesta Encovi realizada en 2015 serán dados a conocer dentro de dos semanas, indicó Herrera. “Pero podemos predecir que estos indicadores han empeorado porque 2015 fue un año que desde el comienzo estuvo marcado por la escasez y la incertidumbre”, además de la alta inflación.

Las caraotas, un alimento tan popular y tan nutritivo, desaparecieron del plato de los venezolanos incluso antes de que se presentara la actual escasez. “Unos tres años antes de esto ya había familias en comunidades de bajos recursos donde no las estaban comiendo. Dejaron de cocinarlas porque necesitan bastante tiempo para ablandarse, y deben ahorrar gas debido a la escasez de bombonas”, dijo Herrera.

“Antes era común que la gente se desayunara con una arepa rellena de caraotas y queso rallado. Ahora lo frecuente es ver que se coman la arepa solo con margarina. Eso es un ejemplo de la gran diferencia que hay en la calidad de la alimentación”, comentó.

La otra cosa sobre la cual advirtió Herrera es la inactividad física asociada a la violencia. “Es frecuente escuchar a las madres que viven en zonas de escasos recursos decir que no permiten a sus hijos salir fuera de la casa, para correr o  jugar pelota, por temor a que los mate una bala perdida. Esta combinación de poca actividad física e inadecuada nutrición es un caldo de cultivo parta enfermedades a futuro”, concluyó.

 

28/1/2016 2:50pm