Ni aún teniendo dinero el Gobierno ejecutó obras para mejorar el servicio de agua en el país

Ni aún teniendo dinero el Gobierno ejecutó obras para mejorar el servicio de agua en el país

Cifras inexactas sobre la cobertura del servicio, la ineficiente ejecución en la inversión sobre el sector – incluyendo fondos asignados por organismos multilaterales – y el minúsculo levantamiento de la infraestructura durante los últimos tres lustros, constituyen las causas primordiales en la crisis que padece Venezuela por el deficitario abastecimiento de agua, las cuales repelen el argumento aludido por el gobierno nacional que atribuye tal caos al fenómeno climático de El Niño.

La ingeniera hidrometeoróloga Ángela González, quien se desempeñara como Gerente de Planificación de Hidroven y sus empresas filiales, además de ser asesora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desmonta la postura oficial al insistir en que la actual situación obedece a una inadecuada administración y peor manejo en el suministro del recurso.

“En primer lugar, la cobertura del servicio para el año 2014 solamente captaba el 83,6 por ciento de la población, de acuerdo con la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), que realizaron las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar. Esto ya nos indica que más de 5 millones de ciudadanos no cuentan con acceso al servicio, independientemente de los factores climáticos”, indicó.

“Es importante rememorar que en 2008, el para entonces ministerio del Ambiente informó que se habían sobrepasado las ‘metas del milenio’, alcanzándose 94 % en cobertura de agua – tal parámetro era proyectado en 92 % para 2015 -. Técnicos en la materia dudamos de esa cifra dado que el nivel de inversiones sectoriales entre 1999 y 2008 solo permitía cubrir la demanda vegetativa por el crecimiento de la población y aumentar la cobertura hasta el 86 %, en el mejor de los casos”, dijo, destacando que el Censo 2011 del Instituto Nacional de Estadística reveló ese año que la cobertura precisa había sido de 85 %”.

Discontinuidad…Menos en el racionamiento

Cabe subrayar, de acuerdo con la experta, que esta medición de la cobertura considera solo la condición de poseer frente a la vivienda un tubo, sin que se garantice que surta agua o se determine que el líquido es de la calidad requerida para el consumo humano. Además, manifiesta que la discontinuidad en el servicio del vital recurso es de 39,2 %, desglosado en 29% para las grandes ciudades, 35% las intermedias y 62% que corresponde a las localidades pequeñas y caseríos.

“Los datos del Censo 2011 acentúan problemas de racionamiento en todos los estados, con especial gravedad en Vargas, Nueva Esparta, Guárico, Miranda, Delta Amacuro, Falcón, Zulia y Lara, sobre todo las dos primeras entidades, donde la situación es extrema por tener solamente 34% y 12%, respectivamente, de población con suministro continuo”, aseguró, completando que la ‘continuidad’ restante se sujeta a los cortes de servicio  en épocas de verano.

Todo esto sin ocuparse del tema relativo a la calidad del agua presentados, por ejemplo, en el Acueducto Regional del Centro y en algunos sectores abastecidos por el Acueducto Metropolitano de Caracas; conjuntamente con las dificultades en el tópico de la salud, derivados principalmente del acarreo doméstico – uso de pipotes –  que conllevan la facilidad de propagar vectores de enfermedades.

Préstamos que no se ejecutan

La asesora en el tema hídrico denunció, asimismo, ineficiencia en la ejecución de las inversiones para el área, tanto en lo que respecta a los recursos financieros internos como a las inversiones procedentes de entes multilaterales.

“Para mantener la cobertura en los valores del año 1999, se requerían inversiones de US$ 343 millones/año. Sin embargo, Hidroven y sus filiales ejecutaron un promedio de 210,7 millones US$/año – globalmente, durante el lapso 2004-2014, 2.318 millones US$ -. Esto arroja un promedio anual de 132.3 millones US$/año de déficit en inversiones”, apuntó, citando que el promedio de eficiencia de ejecución presupuestaria – según la memoria y cuenta para aquellos años del ministerio del Ambiente – se ubicó en 42,7 %. O, lo que es lo mismo, menos de la mitad de los recursos presupuestados, aunque siempre se hayan previsto incrementos entre un presupuesto y el siguiente por el orden superior a 69 %.

“En síntesis, existe un rezago importante en las inversiones, que hasta el año 2014 era del orden de 1.455 millones US$. Esto, sin considerar los costos que implican las obras para el tratamiento de las aguas servidas”, agregó.

En  torno al financiamiento multilateral recibido por el Ejecutivo para mejorar el servicio, prevaleció una baja ejecución de los préstamos. “En los registros que analizamos, tenemos al BID como fuente de financiamiento de tres proyectos: el Programa de Atención a Acueductos Rurales y Poblaciones Menores – Fase II, aprobado en el año 2011, cuyo monto de operación ascendió a 125 millones US$, ejecutando el 61 % – cifras de enero de 2016 -; el de Optimización de Gestión de la Calidad del Agua en Poblaciones Mayores a Cinco Mil Habitantes (2012), por 142 millones US$, ejecutándose el 15 %; y el Programa de Racionalización de los Consumos de Agua Potable (PRAC), por 75 millones US$ (se estiman cancelar 44 millones US$), del cual se ejecutó apenas el 7,7 %.”, según enumeró.

A esas sumas hay que agregar los 150 millones US$ que en el año 2013 prestó la Corporación Andina de Fomento (CAF) para Programa de Rehabilitación y Optimización de las Plantas de Potabilización de Agua para Poblaciones Mayores de 500 Mil Habitantes, ejecutándose 2,6 % hasta el pasado mes de enero.

Construcción disuelta

En el apartado de la construcción de embalses las cifras son aún más drásticas. “Durante los últimos 15 años fueron activados solo dos: el embalse de la central hidroeléctrica de Caruachi, en el estado Bolívar; y la ampliación de El Diluvio, en la región zuliana, hoy llamado Tres Bocas. Esta cifra del período 1999-2013, que no ha variado a la fecha, contrasta con las 95 obras de envergadura que se inauguraron entre 1940 y 1998 – de ellas, específicamente, 82 entre la caída de la dictadura perezjimenista y el arribo al poder de Hugo Chávez Frías –. Para colmo, no se le da mantenimiento mayor a los embalses ni se concluyen iniciativas de almacenamiento importantes tales como la presa de Cuira, en la zona mirandina de Barlovento”, complementó.

Se unen a las pésimas políticas, según la diplomada, aplicar correcciones de fugas y cortes ilegales en calidad de medidas de emergencia, cuando deberían representar acciones normales de las operaciones de un acueducto. Otro argumento, como si fueran pocos, que certifica cuáles son los factores reales del pobre abastecimiento de agua en  el país, con un gobierno que le concede peso exclusivo a El Niño y a la sequía.

10/2/2016 11:56am