Momento del ataque a juez María Gabriela Faría Moranti

El video que vieron arriba es crudo, rudo, violento.  Parece una escena de ficción, tomada de una serie televisiva o de un filme de acción: Una joven mujer camina tranquilamente por una calle, rumbo a su vehículo.  Repentinamente es asaltada por la espalda por un hombre que portando arma blanca (¿cuchillo, bisturí?) la inmoviliza y le pasa el objeto cortante por el cuello, intentando degollarla. El atacante escapa impune, mientras la mujer en shock se lleva las manos al cuello, quiza sin poder creer lo que le esta pasando.

Lamentablemente, no es ficción violenta lo que vieron.  La victima es una Jueza de la República,  María Faria Morantes, jueza 5ta de Control del Estado Miranda, y fue agredida a pocos metros de su Despacho, en las inmediaciones del Palacio de Justicia de esa entidad. Sin protección, sin vigilancia, los funcionarios del Poder Judicial se ven expuestos a la ira vengativa de los que han sido objeto de condenas, o a agresiones “por encargo”, muchas veces ordenadas desde las cárceles.  Desde hace seis años el Tribunal Supremo de Justicia ha ofrecido dotar al Poder Judicial en Miranda de una nueva sede.  La falsedad de esas promesas tiene un precio amargo, un precio rojo, un precio en sangre.

Si esto le ocurre a una Jueza de la República a plena luz del día en las inmediaciones del Palacio de Justicia, ¿Puede alguien extrañarse de lo le que ocurrió a los 28 mineros en Tumeremo, a 400 kilómetros de Cudad Guayana? ¿Puede alguien realmente extrañarse de lo que le ocurrio a Dariana Franco y Joel Muñoz, esposos y efectivos de la Policia del Estado Aragua, que fueron asaltados en su propia casa, secuestrados y asesinados cruelmente? Si a una jueza intentan degollarla en plena vía pública, ¿Puede alguien sorprenderse por el comunicado emitido recientemente por Fé y Alegria, denunciando la cantidad de alumnos, maestros y trabajadores de esa importantísima institución que han caido asesinados, víctimas de la violencia impune?

El “muy honorable” Tribunal Supremo de Justicia, al no cumplir su promesa de hace seis años de brindar un entorno de mayor seguridad a los trabajadores del Poder Judicial en Miranda, puede tener evidentemente una responsabilidad no menor en la agresiòn sufrida por la Jueza Faria Morantes. Igualmente, al concentarse -con entusiasmo digno de mejor causa- a obstruir el trabajo de la Asamblea Nacional elegida por el pueblo, en vez de dedicar sus energías a reducir la impunidad, castigar a los criminales y brindarle a todos los venezolanos acceso real a la justicia, el TSJ tiene una severa responsabilidad en la situación de vulnerabilidad extrema que hoy tiene el pueblo venezolano frente al poder de los pranes, de los criminales violentos que hoy imponen su voluntad ejerciendo control territorial sobre importantes áreas de la geografia nacional.

La jueza Faría Morantes sobrevivió al ataque criminal, gracias a Dios. Con lesiones en el cuello y en el hombro izquierdo, puede hoy sin embargo estar junto a sus familiares y seres queridos.  Nos alegramos por ello.

Pero los mineros asesinados, esos si que “no volverán” a sus hogares.  Ni los policías asesinados. Ni los maestros de Fé y Alegría abatidos por el hampa cuando iban a llevar educación y valores a nuestros niños de los barrios.  Ni ninguno de los 27 mil venezolanos que el pasado año cayeron bajo las balas del crimen impune. Para todos ellos no hay regreso posible.  Y, en muchisimos casos, sus familiares -como en Tumeremo- no esperan justicia, indemnizaciòn ni reivindicación alguna.  Porque consideran que de este gobierno, de este estado de cosas, no se puede esperar nada, al menios nada bueno.

Para la memoria de las víctimas, para el dolor de los familiares, para la rabia de los sobrevivientes, lo único que queda es la decisiòn de luchar para que Venezuela deje de estar en manos de los violentos y vuelva a estar en manos de los ciudadanos.  Para sacar a los delincuentes de las calles primero hay que sacarlos del poder.  Sólo asi los venezolanos volveremos a ver videos como este únicamente en peliculas o programas de ficción en TV.  ¡Solo así los hijos de esta Patria rescataremos el derecho a vivir con esperanza, y sin miedo!

19/3/2016 12:58pm